
Las preguntas que nos llegan desde Ponent después del fuego
Aquí respondemos lo que más nos preguntan en Lleida: qué pasa con el género que estaba almacenado cuando entró el humo, cómo se limpia realmente el hollín, qué hay que hacer en las primeras horas, qué ocurre con las paredes y con esa capa negra que no se va, y por qué una cámara de frío necesita un tratamiento distinto al de un salón. Si tu caso no encaja en ninguna, cuéntanoslo por teléfono y lo valoramos contigo antes de plantear nada.
¿Qué pasa con la fruta o el género que estaba almacenado cuando entró el humo?
Que casi nunca es una decisión estética, sino documental y sanitaria. El humo deposita partículas y compuestos sobre el producto, sobre el envase y sobre el palé, y penetra especialmente en alimentos grasos, en producto sin envasar y en embalaje de cartón. Nosotros no decidimos qué se puede vender: lo que hacemos es documentar con precisión qué lotes estuvieron expuestos, durante cuánto tiempo y en qué condiciones, fotografiarlo y dejarlo por escrito en el informe. Esa documentación es la que después usan el responsable de calidad, la autoridad sanitaria competente y el perito para tomar la decisión con criterio y para que la pérdida se pueda reclamar.
¿Cómo se limpia el hollín después de un incendio?
Nunca de una sola manera. El primer paso es identificar el residuo: si viene de paja, madera, palés o cartón, es seco y pulverulento y se retira en seco, con aspiración de partículas y esponja química, porque mojarlo lo convierte en una pasta que entra en el poro y ya no sale. Si viene de grasa animal o vegetal, es una película translúcida que necesita desengrasante alcalino y aclarado. Y si viene de plásticos, film o cableado, es ácido y hay que neutralizarlo antes de frotar, o se activa la corrosión sobre todo lo que sea metálico. Se trabaja siempre de arriba abajo y de lo limpio hacia lo sucio, para no volver a contaminar lo ya tratado.
¿Qué se debe hacer en las primeras horas después de un incendio?
Muy poco, y esa es la respuesta honesta. Asegurar que la instalación es segura y que no hay riesgo estructural ni eléctrico, cortar los suministros que corresponda, no encender ventilación ni climatización para no repartir partículas por conductos, y no tirar absolutamente nada antes de que esté documentado. Si hay producto perecedero implicado, anotar la hora en que se paró el frío. Y fotografiarlo todo antes de mover cualquier cosa. A partir de ahí, lo que más valor aporta es una peritación bien hecha, no una limpieza rápida que borre las pruebas de lo que había.
¿Cómo se limpian las paredes y cómo se quita lo negro?
Depende del soporte y del residuo, y por eso hacemos test antes de generalizar nada. Sobre pintura plástica moderna en buen estado, un depósito seco se retira con aspiración y esponja química sin apenas humedad. Sobre panel sándwich y chapa lacada de nave, el trabajo es químico y controlado, cuidando las juntas. Sobre yeso, mortero antiguo o piedra del Centre Històric, el poro absorbe y la abrasión y el agua a presión empotran la mancha en lugar de quitarla. Cuando el depósito ya ha penetrado, la solución no es frotar más: es sellar con imprimación específica y repintar. Frotar con agua y bayeta un depósito graso es el error más caro y más frecuente.
¿Por qué una cámara de frío necesita un tratamiento distinto?
Porque no es un espacio, es una máquina forrada. El aire circula continuamente y arrastra el depósito hasta el evaporador, donde se queda entre las aletas y donde ningún paño llega. Las juntas, los desagües, el falso techo y las uniones de panel retienen residuo y olor. Y el conjunto trabaja frío y húmedo, que es justo la condición en la que el depósito ácido más ataca al aluminio y al cobre. Limpiar una cámara por dentro con la misma rutina que un almacén significa que, al arrancar de nuevo, el equipo redistribuye el olor sobre el género nuevo. Hay que desmontar, tratar el intercambiador y verificar antes de volver a cargar producto.
¿Los equipos funcionaron el primer día, eso quiere decir que están bien?
No necesariamente, y es uno de los malentendidos que más dinero cuesta. El depósito ácido de una combustión con plásticos o cableado es higroscópico: capta humedad del ambiente y va formando un microambiente corrosivo sobre contactos, bornes, placas y superficies metálicas. Al principio la conducción no se interrumpe y todo arranca con normalidad. Semanas después aparecen fallos intermitentes, calentamientos y averías, y para entonces el expediente con la aseguradora suele estar cerrado. Por eso documentamos el riesgo de fallo diferido desde el primer día, aunque en ese momento no haya nada que aparentemente falle.
¿Sois deshollinadores de chimeneas?
No, y conviene aclararlo porque en la zona hay empresas que hacen ambas cosas. Deshollinar una chimenea o una estufa es un mantenimiento preventivo de un conducto que funciona correctamente y que acumula residuo con el uso. Lo nuestro es un siniestro: un fuego que se ha ido de las manos y que ha dejado depósito, olor, corrosión y a menudo agua en un espacio de trabajo o de vivienda. Son dos oficios con equipos, criterios y responsabilidades diferentes. Si tu problema es el conducto, te lo diremos por teléfono y no te cobraremos un desplazamiento inútil.
¿Cuánto tardáis en llegar a Lleida?
Nuestra base operativa está en la costa, no en Ponent, así que no vamos a prometerte lo que no podemos cumplir. Lo que hacemos es concertar la visita de peritación con fecha cerrada, habitualmente dentro de las 24 a 48 horas siguientes a tu llamada, y llegar con el material adecuado al caso concreto en lugar de aparecer en dos horas con una furgoneta genérica. En un siniestro agroindustrial, presentarse el mismo día sin equipo de diagnóstico ni capacidad de tratar una cámara sirve de poco; llegar al día siguiente con el equipo completo cambia el resultado.
¿Documentáis también lo que no tiene arreglo?
Sí, y es una parte central del informe. En un incendio hay siempre pérdidas totales: producto alimentario expuesto, embalaje de cartón, aislamientos absorbentes, textiles, juntas, cableado, electrónica con corrosión iniciada, palés impregnados. Esconder eso para que el presupuesto parezca más amable acaba costándole dinero al titular, porque lo que no consta no se indemniza. Preferimos escribirlo, cuantificarlo y explicar por qué. Prometer que se salva todo suena mucho mejor y sale bastante más caro.
¿Trabajáis con la aseguradora o tengo que gestionarlo yo?
Nuestro informe de alcance está pensado para que tu perito lo pueda usar directamente: mapa de afectación, reportaje fotográfico, capítulo de corrosión con riesgo diferido y relación de producto y material no recuperable. Estamos disponibles para acompañar la visita del perito y para aclarar cualquier punto técnico. Quién cubre qué y por cuánto lo determina tu póliza y nadie más; nuestra aportación es que esa valoración se haga sobre datos verificables y no sobre una impresión rápida.
¿Te queda alguna duda sobre tu siniestro?
Ninguna respuesta genérica sustituye a ver la instalación. Llámanos y cerramos fecha de visita: te diremos con qué tipo de depósito estamos tratando, qué equipos están en riesgo, qué producto es recuperable y qué no, y te lo dejaremos por escrito para tu perito.
¿Sigues con dudas sobre tu género o tus equipos? Pregúntanos
936 940 451